PI Y MARGALL
FRANCESC PI I MARGALL
(20 de abril de 1824, Barcelona – 29 de noviembre de 1901, Madrid).
(20 de abril de 1824, Barcelona – 29 de noviembre de 1901, Madrid).
Presidente de la 1ª Républica española en 1873.)
Pi i Margall tuvo que enfrentarse a los mismo problemas nacionales aún vigentes. Pi i Margall optó por el federalismo: como solución a las discordias nacionales y forma de convivencia solidaria y fraternal.
Pi i Margall tuvo que enfrentarse a los mismo problemas nacionales aún vigentes. Pi i Margall optó por el federalismo: como solución a las discordias nacionales y forma de convivencia solidaria y fraternal.
Extracto del libro: “Las
nacionalidades”, 1876, Pi i Margall:
“(…)
Derribar y no levantar vallas debe ser el fin de la política. Tengo para mí que aun siendo aplicable a la formación de las naciones algunos de los criterios de que me hice cargo (la historia, identidad de razas, de lenguas, de creencias y fronteras naturales), debería rechazárseles si por él hubiésemos de separar más a los pueblos. Por grandes que hoy fuesen nuestros afanes, no habríamos de conseguir que el hombre tomase la humanidad por familia y la tierra por patria; abstengámonos, por lo menos, de hacer nada que contraríe la realización de este bello ideal de la vida. Agrandemos en los espíritus la noción de la patria, ya que no podemos generalizarla; enseñemos a nuestros semejantes a vivir con hombres de otras razas y aun de otros colores, no en relación de comercio, sino también en comunidad de ideas y sentimientos”.
“(…)
Derribar y no levantar vallas debe ser el fin de la política. Tengo para mí que aun siendo aplicable a la formación de las naciones algunos de los criterios de que me hice cargo (la historia, identidad de razas, de lenguas, de creencias y fronteras naturales), debería rechazárseles si por él hubiésemos de separar más a los pueblos. Por grandes que hoy fuesen nuestros afanes, no habríamos de conseguir que el hombre tomase la humanidad por familia y la tierra por patria; abstengámonos, por lo menos, de hacer nada que contraríe la realización de este bello ideal de la vida. Agrandemos en los espíritus la noción de la patria, ya que no podemos generalizarla; enseñemos a nuestros semejantes a vivir con hombres de otras razas y aun de otros colores, no en relación de comercio, sino también en comunidad de ideas y sentimientos”.

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